CARLOS BUSTOS
Literatura Fantastica
cuento, novela y novela juvenil

EL LIBRO QUE RESUCITABA A LOS MUERTOS

        El protagonista, Alain Poel, tiene dieciséis años, problemas escolares y una innegable fascinación por los libros y la lectura, que lo convierten en un joven raro y solitario entre sus compañeros de clase. Debido a la inauguración de la Biblioteca Madre, una edificación enorme que cuenta con grandes adelantos tecnológicos y la mayor colección de títulos del mundo, Alain Poel conoce a Alfonso Borgus, el bibliotecario, con quien establece una relación alumno-maestro que revelará su amor por los libros.
      Dentro de la biblioteca, Alain encuentra por accidente un misterioso ejemplar firmado por un tal Resucitador. El libro, escrito en forma de clave, contiene los secretos para hacer volver a los muertos a la vida. Con ayuda del bibliotecario, resolverá la clave y enfrentará conocimientos oscuros que no imaginó. Alain Poel, a quien todos consideran como un joven insignificante, se alzará con un temible poder que incluso podría poner su propia existencia en peligro. Cuando Anna Sofía, una estudiante de primer año entra en escena, el joven se sentirá irremediablemente atraído por ella. Alain tendrá entonces que enfrentarse al mayor dilema de todos: utilizar ese conocimiento prohibido para salvar la vida de los que más quiere o descubrir que no se debe alterar el rumbo de los acontecimientos, por trágicos que sean.
 
lanzamiento: 09 de septiembre

EL APOCALIPSIS LLAMA A LA PUERTA, CUENTOS. COLECCIÓN INSTÁNTANEAS.

 

 

 

 

EL PAÍS DE LAS ESTÁTUAS INSÓLITAS

                                                                                                                                                       cuento

  

Llegamos a la estación a eso de las once de la noche; eran los últimos días de diciembre. Bajamos nuestros cuerpos de aquel vagón de aluminio y madera, cubiertos con una capa de sudor frío. Cruzamos el terraplén, caminamos medio kilómetro y por fin llegamos a la primera estatua que nos daba la bienvenida: una gigantesca mano de bronce con dos dedos flexionados. La Mano del Destino, rezaba la inscripción de la placa. “Aquí es”, dijo mi compañera de viaje con excitación. “Ésta es la que busco”.

      Yo retrocedí, sin dejar de mirar la navaja que extrajo de su bolso. Limpió la humedad de la hoja en uno de los pliegues de su vestido y enseguida, cortó su garganta. La sangre se confundió con el rojo otoñal de su ropa. El cuerpo de ella resbaló sobre la base de la estatua y allí se quedó, muy quieto, hasta que el destino -o su mano- hizo que su corazón dejara de latir. La miré, me acerqué a ella, ni siquiera la conocía; tomé su mano, estaba rígida y sin color.  

      Seguí caminando por aquel país extraño y silencioso. Me topé con anchas avenidas solitarias, custodiadas por cientos de estatuas: de santos decapitados, de un riñón triste, de un pez abisal, la de una palabra desconocida moldeada en oro, la de una ojo fantasmal, y finalmente, con la de un trono vacío hecho con metal negro resplandeciente. De inmediato me sentí atraído. Subí a este y me instalé con cuidado.

      Un sopor me fue invadiendo, y poco a poco mis articulaciones se hicieron más rígidas y mi cuerpo se cubrió de hojuelas de bronce y mis ojos de sulfato de plata, que poco antes de cerrarse entendieron lo que decía la placa al borde del pedestal: Hades, señor del inframundo, guiará a los muertos a su reino en el último día del mundo.

Lectura de fantásmica en el café de los cuentistas, librería el péndulo, roma, acompañado por la escritora rowena bali

 

TARDE PLOMIZA EN LA LIBRERÍA EL PÉNDULO

por Rosa María Mondragón

La tarde gris del martes 2 de agosto hizo los honores a la lectura realizada en el Foro del Tejedor de la Cafebrería El Péndulo, en su flamante sucursal de la Colonia Roma, a donde llegaron Rowena Bali y Carlos Bustos para compartir los relatos que publican en sus obras El ejército de Sodoma y Fantásmica respectivamente. Armados con tableta la una, y libro el otro, comenzó el evento en una suerte de duelo tête-à-tête (o teta a teta, aplicando la metáfora elevada), o intercambio cuentístico al más puro estilo chilango pa´ti-pa´mí, dentro del marco de “El café de los cuentistas” que se celebra los martes primos de cada mes.
Rowena abrió la lectura con su relato “El hoyo”, Carlos con “Catacumbas”, y ambos alternaron sus propias fantasías entretejiendo con su arte una suerte de telaraña en la que los que ahí estuvimos nos perdimos y, sin darnos cuenta, quedamos atrapados.
A “El hoyo” siguieron “La vida horizontal”, “Amorosa”, “El niño del vaticinio”, y “Recuerdo vívido”, con los que Rowena transitó de la romántica languidez de los personajes de los primeros relatos, hacia el humor negro del último, a tono con la cotidianeidad que actualmente cobran los hechos violentos y noticias macabras.
Por su parte Carlos Bustos prosiguió, después de leer “Catacumbas”, con “La torre”, “El calamar” —relato en alta mar— , “Licantropía”, y cerró la lectura con “La habitación”. Las referencias que hace el autor a los sitios en los que ocurren las cosas que narra nos remiten a los paisajes urbanos, sitios familiares a cualquier citadino, que en la imaginación podemos concebir tal y como Carlos los muestra en sus relatos: desde urbes devastadas — “Catacumbas” —, monumentales rascacielos que se convierten en contenedores de lo inexplicable, lo maligno, o lo terrífico —“La torre”—, o la angustiosa mortificación de un número que batalla en un cuarto de hotel —“La habitación”—.
Fuera del foro se hizo de noche, de modo que cuando nos pudimos liberar de esta telaraña perpetrada entre dos, los que acudimos regresamos al trajín nocturno citadino después de un momento atemporal entre fantástico, romántico, y siniestro.
Una nueva experiencia para la bruja que esto escribe. Todavía encuentro restos de telaraña en mi escoba, ¡qué molesto!


Bali, Rowena. El ejército de Sodoma. México: Colofón, 2011.
Bustos, Carlos. Fantásmica. México: Colofón, 2011.

PUBLICADO EN LA FÁBRICA DE MITOS URBANOS: http://www.fabricademitos.com/

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Fantásmica en colofón

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En Gandhi de Guadalajara pueden preguntar por mi buena amiga Marcela para una atención óptima y amable. Por las mañanas también pueden contactar a Gustavo, gran persona y gran conocedor de libros y autores. Ambos, junto con todo el personal que labora allí, les darán un trato cálido y profesional. Se los recomiendo.

 

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Ladrones del crepúsculo, reseña en el templo de las mil puertas

 

 

 

Título: Ladrones del crepúsculo

Autor: Carlos Bustos

Editorial: Anaya

Sección: Críticas literarias

Revista: El Templo #22 (junio 2011)

Daniel Everest es un adolescente tímido y callado. Al pueblo donde vive, Desesperado, llega el anciano profesor Oghios, que antiguamente pertenecía al Departamento de investigaciones paranormales de una prestigiosa universidad. El profesor empieza a organizar reuniones todas las semanas de lo que él llama la «Sociedad Fantásmica», así que Daniel, arrastrando a sus amigos, se apuntará a ellas, y encontrará en el profesor a un amigo inestimable.

Pero lo que parecían unas simples charlas sobre el Más Allá se convertirá en algo más sombrío cuando Daniel descubra que ha estado cara a cara con el Acometedor de Almas, un ser oscuro dispuesto a destruir todo lo bueno que hay en el mundo.

Al más puro estilo de las novelas de aventuras, en Ladrones del crepúsculo Daniel y sus dos amigos, Galia y Emil, con la ayuda del profesor Oghios, se embarcarán en la búsqueda de El alfabeto blanco, un libro con el que esperan poder hacer frente al Acometedor de Almas.

Sin duda, Carlos Bustos ha sabido recrear un ambiente tétrico y sombrío que viviremos, sentiremos y nos hará temblar de miedo. Sobre todo en presencia del Acometedor, un ser cuyo origen se remonta a la época de la Primera Cruzada en Tierra Santa. Quizá el ambiente de terror se ve un poco deslucido por la facilidad con que Daniel, Galia y Emil resuelven los acertijos que el profesor les plantea, pues estos podrían haber dado un poco más de sí.

Para quienes no le conozcan, Carlos Bustos es un escritor mexicano con una dilatada carrera a sus espaldas. Ha ganado varios premios literarios, ha colaborado con varios periódicos y revistas y es autor de novelas (tanto para adultos como para jóvenes) e historias cortas, en su mayoría de terror. En su página personal podéis encontrar toda la información que necesitéis sobre su obra, así que echadle un vistazo: http://carlosbustosescritor.webs.com/.

 

Reseña realizada por Estefanía Moreno
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fantásmica, reseña en milenio

Locutorios 

  • 2011-08-07 | Milenio semanal

UNO DE FANTASMAS

Obra ganadora de los 120 mil pesos del premio Gilberto Owen 2009, esta colección de modernas y entreveradas historias rescata la práctica de la escritura creativa de fantasmas. Lo hace, además, como un atractivo homenaje a los autores reconocidos del género —en especial a Poe—, con cuyas temáticas se emparientan estos relatos capaces de abrir una rendija de la realidad a las existencias fantasmagóricas. Las aventuras asombrosas del padre Bonaduchi Guardiana, enviado por el Vaticano a resolver misterios aterrorizantes, se suceden en varias ciudades de Europa y América, bien en alta mar o en lejanos parajes inhóspitos y perdidos. La constante es la confirmación irrefutable y hasta normal de la existencia de los fantasmas, de las energías de esos espíritus vagabundos, los cuales nos asedian, persiguen y a veces nos aterrorizan... al menos en la literatura.
 

CARLOS BUSTOS. FANTÁSMICA (PRÓLOGO A. CHIMAL). COLOFÓN, 102 PP. MÉXICO 2011

Alejandro de la Garza • aladelagarza@yahoo.com.mx

 

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artículo aparecido en la revista francesa                         lE MAGAZINE LITTÉRAIRE

 

NOS MONSTRES - NUESTROS MONSTRUOS

 

Un tiers état intellectuel et culturel. Parce que les écrivains sont l’objet d’une attention publique, leur condition est mal connue. Faute d’enquêtes, on cabote entre vision désincarnée d’un auteur entièrement dédié à son art et manifestation de ces pseudo-romanciers tout dédiés à eux-mêmes. Il ne s’agit là que d’illusions servant à tromper les gogos. La réalité est plus saumâtre. Acteurs centraux de l’univers littéraire, les écrivains sont les maillons économiquement les plus faibles de la longue chaîne que forment les différents «professionnels du livre». Chut ! Le dire ou l’écrire apparaît incongru. Il ne faut surtout pas troubler les grands happenings littéraires, déranger ces grandes librairies à ciel ouvert, gêner ces rituels plaisants consacrés à la magnification de toute chose, à la déification de tous les cultes, sauf, en l’occurrence, celui de la création littéraire.

Pourquoi Gide ? Pourquoi revenir à Gide, aujourd’hui ? L’actualité littéraire est comme la lumière du jour. Elle éclaire les surfaces mais ne pénètre pas très avant dans la mer des oeuvres. Or les profondeurs de cette dernière sont ténébreuses, ce sont des abîmes immenses qu’il faut, de temps en temps, draguer afin de ramener à la surface ces animaux étranges que nous nommons les classiques. Ils ont été baptisés ainsi parce que nous les imaginons aveugles à la modernité. Ils ne pouvaient pas, ils ne devaient pas voir. Pourtant, si on prend la peine d’examiner ces monstres des profondeurs, l’on constate, avec stupeur, que certains ont des yeux; qu’ils en ont presque tous, sans compter, parfois même en sus, des antennes, des capteurs d’une sensibilité prodigieuse. Et si nous étions précisément, nous-mêmes, aveugles ? Cette image des créatures des abysses est empruntée à Gide, qui écrit dans Les Faux-monnayeurs: «On veut douter encore ; on s’émerveille: pourquoi des yeux, pour ne rien voir? des yeux sensibles, mais sensibles à quoi?... Et voici qu’on découvre enfin que chacun de ces animaux, que d’abord on voulait obscurs, émet et projette devant soi, à l’entour de soi, sa lumière. Chacun d’eux éclaire, illumine [...].» Cette lumière qui émane de l’oeuvre de Gide ne cesse d’émettre. Elle nous incite en permanence à chercher la vérité et non à la trouver. C’est aussi en cela que l’auteur de Paludes demeure le plus moderne de nos classiques.

La couleur du Mexique est celle du tezontle. Cette pierre volcanique, rouge comme l’incendie qui ravagea l’ancien palais de Cortès, rouge comme la chemise de Maximilien, empereur des fusillés. C’est la couleur du soleil qui se couche. Il existe deux manières de mettre entre parenthèses une littérature: ne jamais en parler ou la couvrir d’éloges. S’agissant de la littérature mexicaine, invitée du Salon du livre, nous sommes parvenus à mêler les deux: nous n’en parlons jamais sauf... pour l’ensevelir sous une pyramide de compliments et la faire vivre dans un perpétuel crépuscule. Dans Le Magazine Littéraire (n° 464, mai 2007), Enrique Vila-Matas, qui chroniquait le remarquable essai de Philippe Ollé-Laprune, Cent ans de littérature mexicaine – cent ans d’absolue solitude –, soulignait combien sa fascination pour cette terre outrepassait les limites rationnelles de n’importe quel envoûtement. S’agit-il ici du même envoûtement qui a saisi les romanciers mexicains à la lecture de Carlos Fuentes et de Juan Rulfo, deux figures maîtresses de la littérature de ce pays après lesquelles il a été, pour beaucoup d’écrivains, si difficile d’innover? La dernière décennie semble pourtant riche d’auteurs soucieux de faire évoluer la forme romanesque : citons, entre autres, Pedro Ángel Palou, Jorge Volpi, Ignacio Padilla, Ricardo Chávez Castañeda, Vicente Herrasti, Eloy Urroz, et les romancières Rosario Castellanos, Carmen Boullosa, Silvia Molina, María Luisa Puga... Grâce à eux, le Mexique a donné, encore une fois, un nouveau monde au monde.

Dans un article sur la littérature «provinciale» mexicaine, un des terreaux du réalisme magique qui irradie toute l’Amérique latine, Lucina Kathmann cite le passage de Soles Bajo la piel de Carlos Bustos où le héros fait une halte dans la ville de Nazarán. Un passage qui réconcilie Borges et Alejo Carpentier: «Nazarán, où la pluie ne s’arrête jamais, est l’endroit des objets mal placés. Son architecture est très irrégulière parce qu’elle est construite avec des matériaux qui ont été perdus au cours des siècles. Il y a des portes turques, des cloîtres arabes, des balustrades italiennes... La fenêtre de ce magasin est bourrée de montres, pour vendre le temps perdu. Deux blocs plus loin ils ont toutes les prières, les pétitions et les promesses qui ne sont jamais arrivées à Dieu, et vers le bas, là sous la tente, il y a toutes sortes de fusils et de munitions qui ont raté leur cible. Vous pouvez acheter les amours perdus en acomptes.»

TRADUCCIÓN: "En un artículo sobre la literatura "provincial" mexicana, uno de los terrenos del realismo mágico que irradia toda la América latina, Lucina Kathmann cita el pasaje de la novela Soles Bajo la Piel de Carlos Bustos donde el héroe hace una parada en la ciudad de Nazarán. Un pasaje que reconcilia a Borges y Alejo Carpentier: Naranzán, villorio donde la lluvia no termina de caer, es el reino de los objetos extraviados. Su arquitectura es muy irregular debido a que está construida con todos los materiales que se han perdido a lo largo de las centurias. Cuenta con puertas turcas, arcadas arabescas, puentes venecianos, columnas romanas, acueductos de Segovia, vitrales de París, balaustradas italianas... En el escaparate de aquella tienda atiborrada de toda clase de relojes, se vende el tiempo perdido; baste caminar dos cuadras fangosas y doblar a la derecha para encontrarse con un almacén más grande que todo barco o isla que se haya visto, ahí  se guardan las plegarias, las promesas y las peticiones que no llegaron nunca a Dios; y un mercado que vende todas las balas de pistola, fusil, rifle, cañón, que fueron disparadas y no dieron en el blanco. Usted también puede comprar en abonos un amor en el Bazar de los Amores Perdidos." 

 

Joseph Macé-Scaron

Liga al artículo:  www.magazine-litteraire.com/content/editorial/article?id=12857

 

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Fantásmica de carlos bustos

 

 

Es ya un lugar común decir que las historias de muertos, fantasmas, demonios y –en general- todo lo sobrenatural, son parte de la cultura mexicana.  La literatura, como toda manifestación cultural, no queda exenta y, si bien la literatura mexicana no cuenta con algún equivalente a Henry James, Mary Shelley, Bram Stroker o Guy de Maupassaunt, México cuenta con una larga tradición de mitos, leyendas e historias  -provenientes de la Colonia y el México prehispánico- de un terror más oral, como el de las historias que las tías y abuelas nos contaban de niños.

La colección de cuentos Fantásmica, de Carlos Bustos, se nutre de ambas fuentes: por un lado retoma ciertos tópicos de terror europeo, pero amoldados a una forma más cercana a lo oral. Fantásmica  es una colección de historias de terror reunidas bajo un marco común: la historia del padre Bonaduchi Guardiana, teólogo y sacerdote encargado –por el propio Vaticano- para lidiar con asuntos de demonios, espíritus y entes sobrenaturales.

Me he referido  de manera intencional a los textos del libro como “historias”  y no como “cuentos”, pues no todos los relatos pertenecen a este género: algunos son pequeños relatos o  viñetas que hablan de una situación sobrenatural.  Por ejemplo, “Catacumbas”: una especie de minificción que recuerda a las Ciudades Invisibles de Ítalo Calvino. El brevísimo texto habla sobre una ciudad donde los muertos se levantan,  no para castigar y perseguir  como en el cliché de la historia de zombies, sino para recordar –no sin perturbar- a los vivos, que están ahí y que no pueden irse. O como “Ultraje”, un breve texto que habla sobre un intento de matricidio impedido por la mano amorosa que puede hacer “germinar” cualquier cosa.

Junto a estas pequeñas viñetas conviven historias de tipo más tradicional y ceñidas a la estructura del cuento.  El contexto de las historias varía, algunas van desde decadentes villas europeas, hasta modernas ciudades norteamericanas, pasando por monasterios abandonados, zonas pérdidas en África, o los extremos más fríos de las zonas polares.  Todas bajo el marco común de ser narraciones de hechos vividos por el padre Guadiana o llegados a su conocimiento por la naturaleza de su trabajo.  Al mismo tiempo,  Guadiana es protagonista de su propia historia intercalada entre los cuentos.

El tema de los textos varía; algunas son historias de maldiciones o embrujos, otras hablan de demonios y posesiones diabólicas y otras más tratan de fantasmas que  por alguna razón se niegan a irse de este mundo. Gran parte de ellas retoma mitos (el Arca, Gorgona, el licántropo), o bien, homenajean a obras clásicas de la literatura,  (El conde de Montecristo, “El corazón delator”).

La mayoría de las historias están bien logradas. Sin embargo, algunas adolecen de buscar el horror en el lector de una forma un tanto efectista, abusando de lo gráfico, del impacto de hablar y mostrar huesos, miembros mutilados y vísceras. Tal es el caso de “Extraños en el jardín”, “Room at the top” y “Comimos carne extraña”. Otras más caen en la exageración o se quedan cortas en su desarrollo, como “Maldición“, una historia sobre el poder de los libros, bien desarrollada, pero con el defecto de hacer mención a una obra cuya sola referencia crea expectativas que no se cumplirán; también está “Diablos de Loudun” con un desarrollo y atmósfera bien logrados, pero con un final un tanto efectista, sobre todo tomando en cuenta que el relato es parte de un todo superior, en el cual la sola presencia de uno de los protagonistas obligaría a hacer de este texto una relato más largo.

Sin embargo, es innegable que, cuando el autor no busca el horror mediante el efecto fácil, es capaz de crear atmósferas lúgubres:

“Los frescos de las paredes han sido devorados en su totalidad por una humedad caníbal: el jardín es menos que un osario de árboles esqueléticos, maleza y tierra  tapizada de moho y hongos de apariencia maligna.” O de recrear escenas y momentos terroríficos: “[…] alargué el brazo entre la oscuridad en busca de mi vaso con agua y en su lugar, se enroscó a mis dedos una manita fría como el agua de los glaciares.”

Además, de entre los cuentos bien logrados, hay uno que destaca especialmente: “Piedras del trueno”. Este cuento, el más largo de todos los relatos, es una excelente muestra no sólo de la literatura de horror, sino de la literatura -siguiendo a Tzvetan Todorov- fantástica.

Todorov habla de dos tipos de historias: aquellas donde existe lo sobrenatural, literatura de lo maravilloso (como los cuentos de hadas); y aquella donde lo aparentemente sobrenatural se resuelve de una manera natural, literatura de lo extraño (como la “Caída de la Casa Usher”).  Lo fantástico en el relato es el momento en que el lector duda de qué forma se resolverá el conflicto de un cuento, y que pocas veces  permanece más allá del desenlace de la historia.

Piedras del trueno es uno de esos pocos casos. El cuento, que trata sobre una maldición que persigue a un grupo de astrólogos, realiza un juego con las expectativas del lector: el texto se sitúa desde su inicio en un mundo maravilloso, donde es un hecho que lo sobrenatural existe; aun así, la ejecución del cuento obliga al lector a replantearse la maldición desde una perspectiva científica, de lo extraño. Sin embargo, inmediatemente después, la historia da un nuevo giro que obliga a plantear la historia nuevamente en el plano maravilloso.  Esos dos giros de tuerca no permiten decidir plenamente si la historia es maravillosa o extraña.  Historias que mantengan la duda una vez pasado el desenlace son pocas; historias que mantengan esa duda, planteadas desde un contexto donde lo sobrenatural existe de facto… debo confesar que es la primera que tengo oportunidad de leer una.

Pero no sólo por “Piedras del Trueno” vale la pena la lectura de Fantásmica; muchos otros cuentos y minificciones tienen un buen desarrollo: el texto que habla sobre el mito del Arca, la historia que da explicación científica de las causas que desencadenaran el apocalipsis bíblico, algunas historias que bien podrían convertirse en nuevas anécdotas para ser contadas en una noche de historias de fantasmas.  El autor muestra en la mayoría de sus historias una capacidad para crear atmósferas y situaciones de horror.

 

(Fantásmica, Carlos Bustos, de la colección Tinta Nueva, es una publicación de Ediciones Axial de Colofón).

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RESEÑA DE FANTÁSMICA EN LA REVISTA DÍA 7, EN LA SECCIÓN SALÓN DE LETRAS

 

 

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fantásmica, reseña en el periódico "El  Regional" de cuernavaca, morelos

EFRAÍM BLANCO   

 

Mi familia tenía la costumbre de reunirse a contar historias de fantasmas. Los más chicos –primos y primas- nos hacíamos bolita cerca de los adultos y escuchábamos los cuentos entre murmullos de miedo y risas de nerviosa emoción.

Mi madre guardaba en la cabeza una cantidad interminable de cosas que contar que ponían los pelos de punta: desde vampiros falsos, insectos gigantes que mataban borrachines, mujeres que se aparecían en los lavaderos de una vecindad o tipos con facha elegante que de pronto asomaban fantasmales por alguna ventana o en patio de una vieja casona.

Las leyendas urbanas nos siguen dando miedo. Hasta pensar en un payaso que se habla y se levanta nos hace pensar en reírnos pero sin querer haber sido testigos de semejante ilusión. Hace unas semanas acudí a una librería en la búsqueda de un libro para regalar. Salí de allí con un ejemplar de “Fantásmica”, del escritor mexicano Carlos Bustos y –como habrán de imaginar- nunca salió de mi casa envuelto para regalo.

Se trata de un libro de cuentos de terror. Pero no es ni de cerca un terror común y corriente, pues por instantes se asemeja más a la fina pluma de Poe o Maupassant, con historias que abarcan un espectro físico alrededor del mundo pero que no dejan de tener esa fineza en la piel para lograrnos conectar, como si lo conociéramos de oídas, como si alguien nos hubiera platicado algo semejante o como si ya supiéramos el susto que aguarda en las siguientes historias por relatar.

Bustos lleva al lector a través de un alucinante viaje en primera persona por una serie de historias fantásticas, todas con un fantasmal hilo en común que teje una serie de crónicas de miedo, de misterios y de terrores que sumergen a cualquier lector en su propio universo.

Me gusta una buena historia de terror de vez en cuando –más seguido de lo que podría aceptar-, y es también un gusto descubrir historias originales cuando menos se espera.

Por eso, no hay que pensarlo dos veces y dejarse asustar.

¿Qué mal hace una buena historia de fantasmas? Ande, tiemble usted.

Liga al Artículo: http://www.elregional.com.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=21254:en-el-apice--fantasmas&catid=37:cultura&Itemid=77 

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title

Notimex/México, D.F.  EL Siglo de Torreón

 

 

Comparte Carlos Bustos su colección de pesadillas infantiles

Notimex

2011-09-15 12:53:00

* Con "Fantásmica" recuerda y tributa lo mejor del género

México, 15 Sep. (Notimex).- Presencias sobrenaturales, construcciones malditas y siniestras, licántropos y otros seres de la oscuridad habitan en los cuentos de "Fantásmica", la más reciente publicación de Carlos Bustos, quien rinde un pequeño tributo literario a los maestros del horror de todos los tiempos.

Desde Edgar Allan Poe, hasta H.P. Lovecraft, sin dejar de lado a Mary Shelly, Bram Stoker, Horacio Quiroga e incluso Jorge Luis Borges, todos han dejado una semilla en Bustos, que sin temor a caer en los lugares comunes desarrolla sus historias partiendo, dice, de sus propias pesadillas de infancia.

Con prólogo de Alberto Chimal, uno de los autores mexicanos de cuento más reconocidos de la actualidad, el libro transita así por miedos y fobias ancestrales, con un estilo que, aunque no logra sacudirse del todo la marca que dejaron en Bustos las lecturas que lo convirtieron en un amante del género, sí tiene un sello que lo distinguirá al final.

"En las páginas de ´Fantásmica´ deambulan como espectros todas las pesadillas que poblaron mi bestiario de miedos infantiles…", advierte el autor a sus lectores antes de dar paso a sus relatos, escritos sin rebuscamientos, a partir de un lenguaje sencillo y, sobre todo, muy visual.

Situados en cualquier parte del planeta, los relatos del ganador del Premio Nacional de Literatura "Gilberto Owen" 2009 transportan al lector a escenarios conocidos para, a partir de imágenes recurrentes en la literatura de este tipo, mantener de hábil manera la atención en los desenlaces, algunos de los cuales destacan por su originalidad.

Otro acierto de Bustos es el hilo conductor de estas historias que, aunque son independientes, aparecen entrelazadas por una voz narrativa, la del padre "Bonaduchi Guardiana", un teólogo del Vaticano e investigador de fenómenos inexplicables.

Personaje que por momentos parece darle tintes de novela al relato hecho por este viajero que se va encontrando a su paso con estas muestras de lo sobrecogedor y antinatural.

Las maldiciones proferidas por seres de ultratumba y que auguran trágicos destinos; los demonios que habitan viejas y lúgubres construcciones medievales, espectros que vagan condenados por su destino indisoluto, apariciones más amables pero igualmente aterradoras, van desfilando por las páginas de este material de 102 páginas, publicado por Axial.

Con buen ritmo narrativo transcurre esta colección de historias cortas y rápidas, pero siempre contundentes, que ya sea que exploren temas nuevos o retomen los ya abordados, pero desde nuevas aristas, lograrán mantener de principio a fin la atención de los lectores.

Lo cual no es cosa fácil en una época en la que los horrores cotidianos parecen haber desplazado a aquellos que de niños envolvían para nutrir la imaginación y permitían comprender la naturaleza del mal, como lo aprecia el también escritor Eduardo Antonio Parra.

Lo importante, agrega, es que "el mal y el terror siempre han estado entre nosotros, sin límites temporales ni geográficos, y que aquí seguirán mientras exista la imaginación".

 

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revista playboy, octubre 2011 - entrevista

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fantásmica, reseña en el diario la razón de méxico

Diario La Razón

 

Leer y escuchar con razón

Fantásmica

Autor: Carlos Bustos
Género: cuento
Editorial: Axial
Páginas: 102
Costo: 131 pesos

Relatos encadenados por asechanzas temáticas que apuntan hacia la novela. Estampas pespunteadas en visos de Poe, desde trazas poco frecuentes en la literatura mexicana. Guiños a Borges, Quiroga, Bradbury, Lovecraft, Arreola… Cosmos y cartografías que se develan en insospechadas configuraciones, siempre bordeando lo tenebroso. Quizás demasiado evidentes los brumales del mal, pero estamos en presencia de un narrador de portentosa imaginación con una mirada singular de lo fantástico. Agustín Monreal ha dicho que: “La presencia de Carlos Bustos en la literatura mexicana actual es sobresaliente”.

Carlos Olivares Baró     carlosolivaresbaro@hotmail.com 

 

Liga al artículo: http://razon.com.mx/spip.php?page=columnista&id_article=99406

 

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columna "mala vida mala", suplemento guardagujas del periódico la jornada 2011

 

Gracias al interés de Edilberto Aldán, editor del Suplemento Cultural Guardagujas del periódico La Jornada de Aguascalientes, estaré publicando de manera quincenal una columna a la que he llamado Mala Vida Mala; la cual utilizará como punto de partida el humor y el sarcasmo para contar aquellas anécdotas sobre un mundo en constante cambio, en que las instrucciones para descifrarlo se han vuelto obsoletas y tenemos que reinventarlas a diario. Siguiendo los pasos periodísticos de Ibargüengoitia, la columna narrará historias centradas en ese magma incandescente y, tantas veces, sin posible defnición que es el presente México moderno, sin perder de vista el escenario internacional, proponiendo una columna actual y atrayente para los lectores que buscan en lo cotidiano un variado y rico museo contemporáneo que los incluya.

  

Mi primera colaboración acaba de aparecer en el número 39 del suplemento. Adjunto una liga al Guardagujas virtual para los amigos y lectores interesados. Lo recomiendo ampliamente.

http://issuu.com/jornadags/docs/guardagujas39  

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Fantásmica, entrevista en el periódico milenio

 

Fantásmica, el reflejo de los miedos del ser humano

Cultura •

El autor tapatío Carlos Bustos presentará este viernes 2 de diciembre Fantásmica, su primera obra de terror, donde presenta cuentos e historias que han sido contadas de generación en generación.

fantásmica, entrevista en el blog "atrapado entre letras", hecha por josé luis amador

Carlos Bustos

 

Buen día a todos; les voy a subir una entrevista que le hice al escritor tapatío Carlos Bustos, quien recientemente publicó el libro Fantásmica, a ver qué les parece.

 

Me encantaría que Guillermo del Toro adaptara al cine una de mis novelas, porque tenemos un imaginario parecido”.

 

Narrador, editor, antólogo, ese es Carlos Bustos, autor de cuentos y novelas, un devoto de la fantasía y el terror, quien te sumerge en 102 páginas a las historias más espeluznantes.


 

 

FANTÁSMICA

 

Título: Fantásmica

Autor: Carlos Bustos

Editorial: Tinta Nueva

Contenido: 102 páginas

Entrevista: José Luis

Precio aproximado en México: 131 pesos

 

 

 

¿Qué te inspiró a escribir Fantásmica?

Fantásmica es un capricho que nació de la nostalgia, de aquellas tardes oscuras y lluviosas en las que se iba la luz y mi padre, quien era un lector aficionado y también un gran narrador de cuentos, empezaba a contarnos todas esas historias de aparecidos, de fantasmas y espectros. Él en su niñez y juventud vivió en varias casas en las que sucedían eventos extraños, nos decía que no creía en ello, sin embargo siempre nos contaba. Después de todo esto, el libro nace de estas lecturas, del cine que fue muy importante, de la misma televisión, tras ver programas como: Dimensión desconocida, Galería nocturna y todo lo que se fue acumulando con el paso del tiempo. Yo comencé leyendo a los grandes autores del terror y con el tiempo las historias se fueron acumulando en mi cabeza, posteriormente decidí que lo iba a hacer como un homenaje, pero también como una apuesta al día, es decir que renové estas historias y las llevé un paso más allá.

¿A qué autores de novela fantástica admiras?

Son varios, comencé leyendo el terror de Bram Stoker, cuando leí Drácula por primera vez, su narración me impresionó, fue descubrir un nuevo mundo; Edgar Allan Poe, me causó una gran impresión; también me gusta mucho lo que hace Guy de Maupassant con El Horla; Tomas Doreste con sus Crónicas de los fantasmas, Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Juan Rulfo, es maravilloso lo que hizo con Pedro Páramo, podría mencionar muchos más, pero son básicamente mis preferidos.

Para crear cada historia, ¿fuiste a cada lugar a hacer una investigación profunda?

No, soy alguien a quien le gusta trabajar desde mi escritorio, pero cuando hago un viaje, me gusta visitar ciudades antiguas y coloniales, pasear en las calles por la noche, respirar el ambiente, la atmosfera, empaparme de eso. En el caso de Fantásmica no era necesario porque ya todas las ideas estaban en mi cabeza, los sonidos y las atmosferas, todo estaba hecho, ya sólo era necesario sentarme y plasmar todas las ideas, todo fluyó de forma natural.

¿A qué le tiene miedo un autor que escribe sobre terror?

Le tengo miedo al género de terror, porque desafortunadamente vivimos en un país en el que no es bien aceptado, se le ve como un subproducto, como un acto de fe y tristemente no todas las editoriales aceptan publicar un libro de esta categoría. Además, no existe un público tan dispuesto ha aceptar el género de terror y en gran medida se le debe al cine americano que nos llega, el cual ha dañado el concepto de terror, pues nos presentan películas que no dan miedo, que lo único terrorífico es el argumento y las malas actuaciones, todo eso ha demeritado mucho al género. Sin embargo también confío en que si se escribe lo mejor posible, se crean historias fuertes y potentes, el libro se defiende y la última palabra la tendrán los lectores.

¿Qué premios ha ganado Fantásmica?

Ganó el premio Gilberto Owen, una premiación muy importante que se realiza en México. Cuando escribes un cuento de terror y le apuestas un premio tan importante, definitivamente el libro se defiende solo.

¿Has vivido en carne propia una historia Fantásmica?

En una casa que era propiedad de mi padre, era una morada muy grande, antigua, alguien nos comentó que anteriormente había sido un convento, nunca vi nada con lo que pueda sustentar una historia de terror, sin embargo sí pasaban cosas, se escuchaban ruidos en la noche, pasos, en una de las habitaciones se oían voces y risas, alguna vez, los muebles aparecieron movidos, mucha gente que llegó a pasar la noche ahí, decía eso, que no podían dormir porque se oían ruidos o cosas extrañas. Siempre he dicho, “ojalá algún día vea a un fantasma, tal vez no lo resista pero sí me gustaría pasar por toda esa experiencia”.

¿Le contarías a tus hijos una historia de Fantásmica?

Sí, ¡claro!, no soy un obsesionado en el tema del terror sino un admirador, disfruto mucho leer libros y ver películas, mi hija de cinco años parece que se ha contagiado de eso y le encanta todo este rollo del misterio y el terror, le fascina ver los especiales de noche de brujas, Halloween es una de sus celebraciones favoritas. Quizás no entienda algunas de las historias porque está pequeñita, pero sí se las contaría, de hecho ya lo hice, le he contado algunas de las historias que mi padre me contaba.

¿Qué ocurrió con novelas como El ilusionista y el ojo del unicornio?

Fue mi primer acercamiento a la novela juvenil, es un género en el que me siento muy cómodo, después de esas novelas se han generado otras dos: Ladrones del crepúsculo, que salió en España, el pasado mes de abril y El libro que resucitó a los muertos. Es un género literario en el que me siento muy bien y me agradaría seguirlo haciendo. El ilusionista y el ojo del unicornio, es una novela juvenil de aventuras y suspenso, publicado en la colección Piel de Gallina de Editorial Progreso, sus ambiciones son hacer pasar un buen rato al lector; abstraerlo del mundo cotidiano y proponerle uno en que la magia tiene el poder de cambiar el destino de la humanidad entera. El ritmo narrativo es bastante veloz, propiciado por los distintos retos que los protagonistas deben enfrentar, de modo que el lector no se verá tentado a abandonar la historia.

¿Permitirías que se adaptaran en cine?

¡Claro!, conozco a Guillermo del Toro, fue mi compañero en la secundaria, estudiamos juntos en el Instituto de Ciencias, me encantaría que fuera con Guillermo porque tenemos un imaginario parecido, nos encanta todo esto de los monstruos, las criaturas nocturnas. ¡Que se pudiera hacer algo con mis historias me agradaría!

¿Fantásmica tendrá alguna secuela?

No, el libro cuenta lo que tiene que decir, originalmente tenía más historias, pero lo escribí al mismo tiempo que empezaba a redactar: Ladrones del crepúsculo, y muchas ideas de Fantásmica que creí eran simples cerillas y que podían dar para más, las tomé y las apliqué a ese libro. Lo que está publicado en Fantásmica es lo que yo quería decir, si llego a escribir otro libro, será totalmente diferente.

¿Qué opinas de las novelas juveniles que actualmente se han convertido en Best Sellers?

Es un boom lo que está ocurriendo con esas novelas, es maravilloso que esos libros sean leídos por jóvenes, si un texto consigue separarnos un momento de la tecnología es perfecto. Hay libros muy buenos como Harry Potter, que están estupendamente bien escritos, los admiro profundamente, en cambio sagas como Crepúsculo, son más comerciales, no es mi papel criticarlos sino a mi vez, tratar de escribir el mejor libro posible, que sea atractivo, contenga un argumento sólido, sustancioso, reflexivo y, por supuesto, que resulte tremendamente divertido.

 

 

¿Les gustó la entrevista?, espero pronto subirles más. Mientras tanto les dejo el link de la página oficial del escritor:

http://carlosbustos-escritor.webs.com/


 

 

 

 

 

ATRAPADO ENTRE LETRAS es un blog hecho por José Luis Amador dedicado a reseñar libros de fantasía, terror y suspenso. Su calidad y contenidos son indiscutibles para los amantes del género y para quienes deseen adentrarse en este mundo misterioso de las letras. Lo recomiendo ampliamente. Su dirección es:

http://atrapadoentreletras.jimdo.com/ 

 

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fantástica fantásmica, por mariño gonzález

(ESTE TEXTO FUE ESCRITO PARA LA PRESENTACIÓN DE MI LIBRO EN LA FIL 2011)

   

El mayor de los miedos que anidan en el alma de los seres humanos es reconocerse en el otro. Y si este viene del Más Allá, tanto peor. Carlos Bustos, la conclusión se desprende de la lectura de su nuevo libro, ha leído a los grandes autores de la literatura de horror —es decir, de la literatura universal— y aporta lo que, desde mi punto de vista, es esencial para que se perpetúe ese ciclo de grandes historias que nos venimos contando los unos a los otros desde que aprendimos a nombrar el mundo y, por supuesto, a temerle: una visión literaria sólida y propia.

 

La literatura fantástica —es decir, la literatura Fantásmica—, es algo que ocurre en la mente del lector, suscitado por las páginas de un libro, de este libro. El horror nos habita y un relato, una novela, un poema, bien pueden despertar ese temor y materializarlo ante nosotros a partir de los caracteres inscritos en la página. Difícil decir si este nuevo libro de Carlos Bustos está constituido de cuentos o es una novela, pero baste una consideración: en toda gran historia, y esta —o estas— es una de ellas, los protagonistas sufren una transformación que, en parte, es el sustento del por qué contarla. Y el padre Bonaduchi Guardiana, teólogo del Vaticano e investigador de fenómenos inexplicables, muta a lo largo y ancho de este volumen también mutante, como señala Alberto Chimal en el prólogo.

 

En Fantásmica los protagonistas no son, entonces, los fantasmas ni sus múltiples manifestaciones. Ni siquiera el viejo patas de cabra, que se pasea a sus anchas por las páginas de este libro. El centro de la historia es el padre Bonaduchi Guardiana: el centro de estos relatos es el miedo a reconocernos en el vacío de los que ya no viven y que, sin embargo, se mueven. Ahí está Madame sang en el primer relato, que debería ser el último del padre Bonaduchi, matando al provocar el mal del desasosiego, cuyo dedo espectral causa amputaciones en aquellos a quienes señala.

 

A medida que las historias que el sacerdote escribe avanzan nos adentramos también en su propio relato y sus propios temores. Una perspectiva literaria que me ha hecho recordar al Padre Brown, de Chesterton, aquel sacerdote detective que va por la vida, muy quijotesco, desfaciendo entuertos. Cito a Chesterton porque las historias que Carlos Bustos construye tienen, para los lectores, satisfacciones similares a las que encontramos en los libros del narrador británico: pericia estética y tensión constante.

 

En “Diablos de Loudun”, el maligno engaña a un acaudalado para construirse su hogar en la tierra. Con “Extraños en el jardín”, más adelante, un niño degollado —es decir, el fantasma de un niño degollado—, aterroriza a una funeraria mientras que en “Catacumbas”, un texto que, por su calidad y brevedad, es uno de los que más me han gustado, un grupo de zombies que no tienen hambre, sino sensibilidad hacia su condición de muertos, se dedican a aullar, lastimosos. 

 

“Mi olfato para lo paranormal estaba alerta mientras recorríamos el lugar”, dice el padre Bonaduchi en el cuento “Lo embrujado”, y en esta afirmación asoma, me parece, el carácter del autor y su interés por las historias de lo oculto y fantasmal: siempre alerta ante aquellas situaciones imaginarias que vale la pena contar. Y es que, para traer a cuento otra vez a Chesterton, “la fantasía supera a la realidad no porque nos diga que los dragones existen, sino porque nos dice que pueden ser vencidos”.

 

Bonaduchi —es decir, Bustos— nos introduce a un mundo de situaciones extrañas y extremas que harán la delicia de cualquier lector. La máquina de tortura de Mondevarius, nos cuenta, dio el peor de los castigos a un hombre, la inmortalidad. Una de las aventuras más extrañas y divertidas del volumen tiene como protagonista a un “recopilador de libros extraños”, Alberto Ninot Obo, bibliófilo atenazado por un fantasma que ha llegado a su gran bibilioteca embutido en el ejemplar de un Malleus maleficarum, también conocido como El martillo de los brujos.

 

Si bien la literatura funciona para crear mitos, también sirve para derribarlos o, en su caso, reconstruirlos. El autor lo hace en este libro, a su manera. Con una prosa trabajada y firme, que atiende únicamente a las funciones del relato en turno y a sus intereses como narrador, Carlos Bustos nos lleva por diversas variaciones sobre algunos de los temas clásicos de la literatura fantástica e introduce  nuevos elementos con un estilo fresco y propio. Y es que por más que los espectros sean eternos, sus espantos siempre se pueden poner al día.

 

En el lenguaje de señas, la figura para representar a un fantasma es una palma que emerge bajo un puño cerrado, deslizándose casi etérea hasta buscar el cielo. Los aparecidos, sucedidos literarios de esta Fantásmica, emergen debajo de las bibliotecas donde se guarda el verdadero mal: el conocimiento, y debajo de las mentes de los individuos que, una vez pongan el pensamiento en sus páginas, difícilmente podrán ññmsalir de sus propios miedos, al reconocerse en el otro: es decir, en sí mismos. 

 

Mariño González

Diciembre de 2011

 

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columna "mala vida mala", suplemento guardagujas del periódico la jornada (diciembre  2011, N0.41)

 

Mala Vida Mala utiliza como punto de partida el humor y el sarcasmo para contar aquellas anécdotas sobre un mundo en constante cambio, en que las instrucciones para descifrarlo se han vuelto obsoletas y tenemos que reinventarlas a diario.

Mi segunda colaboración, No presentes, no navidad, acaba de aparecer en el número 41 del suplemento. Adjunto una liga al Guardagujas virtual para los amigos y lectores interesados.

 

http://issuu.com/jornadags/docs/guardagujas41

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columna "mala vida mala", suplemento guardagujas del periódico la jornada (enero 2012, n0. 43)

 

Mala Vida Mala utiliza como punto de partida el humor y el sarcasmo para contar aquellas anécdotas sobre un mundo en constante cambio, en que las instrucciones para descifrarlo se han vuelto obsoletas y tenemos que reinventarlas a diario.

Mi nueva colaboración, Grazia, acaba de aparecer en el número 43 del suplemento. Adjunto una liga al Guardagujas virtual para los amigos y lectores interesados.

http://issuu.com/jornadags/docs/guardagujas43

 

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Fantásmica: dos cuentos. suplemento guardagujas del periódico la jornada (enero 2012, n0. 44)

 

 

Dos cuentos que se desprenden de mi libro Fantásmica, Postilla Litteralis y Escritura Fantasma, acaban de aparecer en el número 44 del suplemento. Adjunto una liga al Guardagujas virtual para los amigos y lectores interesados.

http://issuu.com/jornadags/docs/guardagujas44

 

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antología de cuentos de terror

El Abismo, asomos al terror hecho en México en Casa Vallarta

Ayer por la noche en Casa Vallarta se llevó a cabo la presentación del libro El abismo, asomos al terror hecho en México, con la presencia de uno de los autores de esta antología de relatos,Rafael Villegas; así como de su compilador, Rodolfo J.M, y la visión externa al proyecto del también escritor Carlos Bustos. El diálogo que se originó en la mesa de presentación, dirigida por Vanesa García, mostró el proceso en que este libro se concibió y, finalmente, se concretó de manera exitosa.

Además del profundo interés que los participantes tienen hacia el género, fue posible percibir por sus testimonios que la afición al terror y a la ciencia ficción se originó en ellos, como en buena parte de los asistentes al evento, desde la infancia, casi por bagaje familiar. Rememorando programas de televisión, películas, comics y textos clásicos indagaron sobre sus propios procesos creativos al escribir para dicha antología y cómo desde el lector es recibido. Se destacó la originalidad de los textos y la trascendencia de este tipo de proyectos, los cuales no solamente evidencian el talento nacional sino una fuerte tradición en nuestro país por la literatura de terror.

Además del relato “Oscura la noche, fría la tierra” de Rafael Villegas, se encuentran textos de Carlos Alvahuante, Bernardo Esquinca, F.G. Haghenbeck, Cecilia Eudave, Imanol Caneyada, Alejandro Badillo, Mario González Suárez, Federico Vite, Eve Gil, Andrés Acosta, Rogelio Flores, Pepe Rojo, Alexandra Scheiman, Antonio Malpica, Karen Chacek, Omar Delgado y Alejandro Pérez Cervantes

Al concluir la presentación los organizadores ofrecieron un coctel mientras que los autores firmaron algunos ejemplares de El abismo, asomos al terror hecho en México que ya se encuentran a la venta esperando por más lectores.

 

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El Informador

''El terror surge cuando la sociedad se colapsa'': Bustos

 

GUADALAJARA, JALISCO (23/FEB/2012).- La literatura de terror no es ningún subgénero y merece todo el crédito que la “real”, que la “seria”, de hecho, está muy presente en las letras mexicanas. Así lo aseguraron los escritores Rodolfo JM, Rafael Villegas y Carlos Bustos la noche del martes en el Centro Cultural Casa Vallarta, en un coctel que sirvió para presentar su recopilación de cuentos de terror recién editada: El abismo, asomos al terror hecho en México.

El libro es resultado de la inquietud de JM por tener una antología que reuniera esta clase de literatura de manufactura nacional, con la clara intención de luchar contracorriente para eliminarle la etiqueta de ‘subgénero’, de la que renegaron los ponentes.

“Uno de los mejores libros de terror es Aura, de Carlos Fuentes, pero él dice no es un cuento de fantasmas (terror), que es otra cosa, le da la vuelta para tratar de barnizarla de literatura seria, pero no se trata de vampiros y de todas estas criaturas de cine, sobre todo lo que nos ha dado Hollywood, sino de la presencia del mal, de la inquietud, que tiene muchas caras y también muchas formas de percibirlo”, ejemplificó el compilador.

Por su parte, Bustos y Villegas señalaron que el libro aborda un terror fresco y familiar, que busca alejarse del lugar común, al que se recurre cuando se habla del género, y recalcaron que su pretensión es, lejos de paralizar al lector, inquietarlo.

“El mal más inquietante es el que se encuentra en nosotros, que no nos atrevemos a admitir y que, además, se muestra en cada acto, en el día con día, ése es, no el de las tumbas, sino el que está en el lugar donde vivimos, el que está en nuestros trabajos”, apunto Bustos.

Entonces, ¿para qué es la literatura de terror? “Cuando la realidad falla y se colapsa es cuando hay ese resurgimiento del terror, que es lo que estamos viendo en este momento (de la sociedad). Yo creo que es muy importante acercarnos a esta literatura porque el horror es adictivo, es un espejo que nos permite ver a una distancia segura la oscuridad de nuestra alma”, cerró Bustos.
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columna "mala vida mala", suplemento guardagujas del periódico la jornada (febrero 2012, n0. 46)

 

Mala Vida Mala utiliza como punto de partida el humor y el sarcasmo para contar aquellas anécdotas sobre un mundo en constante cambio, en que las instrucciones para descifrarlo se han vuelto obsoletas y tenemos que reinventarlas a diario.

Mi nueva colaboración, Manual para el viajero que no quiere serlo, acaba de aparecer en el número 46 del suplemento. Adjunto una liga al Guardagujas virtual para los amigos y lectores interesados.

http://issuu.com/jornadags/docs/guardagujas46

 

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columna "mala vida mala", suplemento guardagujas del periódico la jornada (marzo 2012, n0. 48)

Mala Vida Mala utiliza como punto de partida el humor y el sarcasmo para contar aquellas anécdotas sobre un mundo en constante cambio, en que las instrucciones para descifrarlo se han vuelto obsoletas y tenemos que reinventarlas a diario.

 

guardagujas 48
marzo 2012
http://issuu.com/jornadags/docs/guardagujas48

 

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columna "mala vida mala", suplemento guardagujas del periódico la jornada (abril 2012, n0. 50)

guardagujas 50
abril 2012
http://issuu.com/jornadags/docs/guardagujas50

 

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V Foro de novela negra, literatura de horror y suspenso

El pasado 09 de mayo mi buen amigo y excelente escritor, Rodolfo J.M. visitó la ciudad de Guadalajara para dar una conferencia llamada LOS DETECTIVES INFERNALES. Reproduzco la ponencia donde Rodolfo hace un recorrido sin tregua y lleno de fuerza sobre los laberintos del mal y la figura del detective en las diferentes edades de la literatura.

 

Los detectives infernales 

El problema del mal

¿Qué es el mal? se pregunta Patrick Bateman, protagonista de American Psycho, la novela de Bret Easton Ellis que escandalizó a la sociedad norteamericana en 1990 con el comportamiento de su personaje principal, un joven y adinerado ejecutivo de Wall Street que durante su tiempo libre es también asesino en serie. El mal –continúa Bateman- , ¿es algo que uno hace, o algo que uno es? No se trata de una pregunta ociosa. De hecho, es una de las problemas clave de la filosofía: El problema del mal, también conocido como La paradoja de Epicuro, y plantea lo siguiente: ¿Es que Dios quiere prevenir la maldad, pero no es capaz? Entonces no sería omnipotente. ¿Es capaz, pero no desea hacerlo? Entonces sería malévolo. ¿Es capaz y desea hacerlo? ¿De donde surge entonces la maldad? ¿Es que no es capaz ni desea hacerlo? ¿Entonces por qué llamarlo Dios?

 

Los detectives duros

Para la literatura policíaca, cuyas raíces se asientan en el relato jurídico y el relato enígma, orientado a la resolución de misterios, el asunto del mal es también el de la ejecución del crimen. Es decir: alguien transgrede los valores sociales y a cambio recibe el castigo de la sociedad, o se tiene un misterio inaccesible para los métodos policíacos a la orden, salvo para la capacidad de observación de un detective.

La novela hard boiled norteamericana y sus principales representantes, los desiguales Dashiell Hammet y Raymond Chandler, sabían perfectamente que las cosas no son tan simples, que los sistemas políticos no han encontrado la manera de garantizar a todos sus ciudadanos un mínimo de bienestar social, con trabajo digno, alimentación, atención médica y educación básica. Sabían muy bien que la opresión de las grandes ciudades favorece la depredación humana, la corrupción de las instituciones; y sobre todo sabían que un simple acto, e incluso un accidente, bastan para convertir en criminal a una persona honorable. Sin embargo Sam Spade y Phillip Marlowe, los detectives hard boiled por excelencia (curiosamente ambos interpretados en el cine por Humphrey Bogart), que acostumbraban caminar sobre la cuerda floja, solitarios bebedores, tipos duros, desencantados pesimistas que personificaban la lucha del individuo contra las instituciones, eran al mismo tiempo unos románticos que conservaban la fe en el sueño americano.

Para ellos, y para la literatura policiaca tradicional, quien hace el mal lo hace siempre motivado por motivos externos, políticos, geográficos, económicos, y sobre todo sociales: el desempleo; las adicciones; la enfermedad; la miseria. Se trata de una literatura materialista, en el mejor sentido de la palabra. El mal viene de afuera, el mal es algo que uno hace.

 

Los detectives ocultos

Resulta cuando menos lógico que a mediados del siglo XVIII, en pleno siglo de las luces, la época de la Ilustración y el enciclopedismo, la literatura adoptara como suyos los relatos de terror sobrenatural. Todas esas historias que se contaban durante noches oscuras de pronto se convirtieron en elementos del folclor y de la literatura fantástica. Se les etiquetó como ficciones y leyendas, pero no por ello perdieron su misterio ni su fascinación. Por el contrario, la literatura gótica era uno de los entretenimientos más populares de la época, el equivalente a las telenovelas y series de hoy en día. Era una época de grandes descubrimientos y avances científicos, pero también era la época del auge de los espiritistas, adivinadores, magnetistas, y magos.

Si bien Edgar Allan Poe, con sus relatos protagonizados por Auguste Dupin, sienta las bases de la literatura de investigación (recordemos que en ese entonces no existía la palabra detective, que proviene del latín detectare, descubrir.), quien la perfecciona es Arthur Conan Doyle. Sherlock Holmes, al igual que Auguste Dupin, no es un policía, sino un aristocrata de formación científica, y sobre todo un gran observador. Los misterios que se le ponen en frente, algunos, en apariencia inexplicables e incluso sobrenaturales, resultan transparentes a la luz de su lógica. Tendrían que pasar casi diez años después de la primera aventura publicada de Sherlock Holmes para que encontremos en la literatura un investigador enfrentado a lo sobrenatural: el doctor Abraham Van Helsing, quien apareciera en la novela de Bram Stoker, Drácula, publicada en 1897. Sin embargo el primer detective de lo paranormal que nos presenta la literatura no es otro que el Dr. John Silence, creado por el inglés Algernon Blackwood en 1908. Al igual que otros investigadores de la época, el Dr. Silence aplica el método científico basado en la observación y la lógica, sin embargo existe una diferencia fundamental con sus contemporáneos. John Silence cree firmemente en un más allá separado del nuestro por líneas apenas definidas. Así, al final, la lógica detectivesca cede ante la innegable presencia de lo sobrenatural y lo oculto. No es gratuito que Blackwood, considerado uno de los autores más importantes y consistentes de la literatura fantástica y de terror, fuese miembro de la Orden Hermética de la Golden Dawn, al igual que Arthur Machen, ambos considerados maestros por el recluso de Providence, Howard Phillips Lovecraft.

Entre 1910 y 1912 el escritor inglés William Hope Hodgson publicaría seis historias cortas cuyo protagonista es Thomas Carnacki, conocido como “el cazafantasmas”. Carnacki no es un policía ni un detective, sino un hombre con amplio conocimiento del mundo paranormal. Sus métodos incluyen el científico, pero también rituales antiguos, y en particular un artefacto de su propia invención llamado el pentágono eléctrico, y que le servía para protegerse de entidades malignas. Si bien el estilo de Hodgson se aprecia recargado y poco ágil, su imaginación y su capacidad para retratar la época victoriana, a la cual pertenecía, hicieron de Carnacki un personaje tan popular que es posible encontrarlo en obras posteriores, como la novela gráfica La liga de los caballeros extraordinarios, el cíclo de Los mitos de Cthulhu, y la serie de televisión Dr Who.

Contemporáneo de Lovecraft, y fuertemente influido por las creaciones de Blackwood y Hodgson, Seabury Quinn crea al detective francés Jules de Grandin, quien comparte formación científica con Silence y Carnacki, pero además se trata de un ex agente de la Sureté francesa, acostumbrado a la acción física más que a la observación, lo que lo convierte en un detective propiamente dicho. Es decir, alguien que se dedica a la investigación policíaca como actividad profesional. Las aventuras de Jules de Grandin se publicaron en la revista pulp norteamericana Weird tales entre 1925 y 1951, y el personaje llegó a ser tan popular que al igual que le sucediera a Conan Doyle con su Sherlock, opacó en vida la figura de Quinn. 

A diferencia de Van Helsing, un cazador con formación científica, John Silence, Thomas Carnacki, y Jules de Grandini, se ajustan más al modelo del detective moderno, pero en el fondo representan lo mismo: el poder de la ilustración, la lógica y la ciencia, enfrentados a lo antiguo, lo oculto, aquello cuya naturaleza resulta inexplicable. Para ellos el mal también es algo que uno hace, pero sobretodo algo que pertenece a un orden inhumano, es decir algo que viene de fuera. El hombre no es malo, convive con el mal.

 

Los detectives pop

Las pulp magazines de los años 50 y 60 dieron a luz en sus páginas a investigadores y detectives de lo paranormal, muchos de ellos descarados plagios de las obras de los maestros, no sólo del terror, sino de la novela policíaca hard boiled, e incluso de la ciencia ficción. Son también un ejemplo del como, a diferencia de la “alta cultura”, elitista y vanguardista, en la cultura popular perviven los viejos monstruos. Si creíamos que la ilustración y la modernidad habían acabado con los miedos atávicos, basta leer un ejemplar de las humildes Weird tales o Amazing tales, para comprender que no es así, que el monstruo de lo desconocido sigue viviendo con nosotros. Otro ejemplo lo encontraremos en las series de televisión de los años 70’s, entre las que destacan Kolchak: the night stalker, protagonizada por Darren McGavin. Kolchak es el antecedente directo de series como Los expedientes secretos X, Paranormal, Ghost whisperer, o Fringe, entre otras, donde se plantea la existencia de sucesos y entidades capaces de rebasar la lógica diaria.

El comic también ha traído ejemplos memorables, desde Batman, el detective que viste como murciélago y utiliza el miedo de sus enemigos como arma, hasta John Constantine, el detective brujo inspirado por Sting (cantante del grupo inglés The Police), y creado por Alan Moore, autor de obras tan emblemáticas como V de vendetta, Watchmen; o la ya mencionada Liga de los caballeros extraordinarios. Por su parte Dylan Dog, un detective italiano que viste jeans y zapatos tenis, y que tiene por ayudante a un fantasma, fue creado a mediados de los años 80’s por Tiziano Sclavi y es el comic italiano más popular de todos los tiempos. Imposible olvidar a Hellboy, el demonio detective, creado por Mike Mignola y popularizado gracias a las excelentes adaptaciones fílmicas de Guillermo del Toro. A propósito, tanto John Constantine como Dylan Dog también cuentan con sus adaptaciones cinematográficas, poco afortunadas comparadas al material original, pero buenas para matar una tarde de aburrimiento.

 

Los detectives infernales

Dice Ernesto Sabato en su novela Sobre héroes y tumbas que la verdad del mundo no se encuentra en los noticieros o en las páginas de los periódicos, así sea en la sección de política internacional o de finanzas, sino en la nota roja y en las publicaciones tipo Semanario de lo insólito, que habitan los rincones de los puestos de periódicos Allí, afirma Sabato, en ese vertedero de inmundicias, se encuentra el verdadero rostro de la sociedad, el reverso del mundo.

Si los primeros detectives de lo paranormal, y su descendencia, aquella que pobló las páginas de las revistas, las pantallas de televisión y las de los cines, consideraban al mal como algo inexplicable y perteneciente a una realidad ajena a la nuestra, tenemos también otra estirpe, una convencida de que el mal no es algo abstracto ni subjetivo, sino algo concreto, una fuerza de la naturaleza, y que su hogar se encuentra justo en el corazón del hombre.

En 1978, aparece la novela Ángel caído, del norteamericano William Hjortsberg. En ella, Harry Angel, un detective neoyorquino convencional, es contratado por un sombrío personaje de nombre Luis Cypher, para localizar a un popular cantante desaparecido hace quince años. Harry Angel iniciará una búsqueda que lo llevará a los rincones de Nueva Orleáns, donde se practica el vudú y la magia negra, y que tendrá como resultado un camino lleno de cadáveres y un descubrimiento terrible, desesperanzador. Alan Parker dirigió una excelente adatación protagonizada por Robert DeNiro y Mickey Rourke. La novela es, en palabras de Stephen King, como si Raymond Chandler hubiese escrito El exorcista.

A propósito de Stephen King, el escritor de terror más reconocido en la actualidad, si hay un escritor al que se pudiera considerar como su heredero, y su pupilo más avanzado, este sería sin duda Clive Barker. Barker, autor de la serie de relatos conocida como Libros de sangre, es también creador del detective Harry D’Amour, quien no es un investigador de lo sobrenatural, sino un buscavidas dedicado a resolver sórdidos casos de infidelidades o cobranza de seguros, sin embargo sus andanzas lo enfrentan una y otra vez con las fuerzas de la oscuridad, que parecieran estar detrás de todo acto criminal o delictivo. La saga de D’Amour es corta, protagoniza apenas dos cuentos y hace un cameo en dos novelas, pero su popularidad ha sido tal que cuenta con una película dirigida por el propio Barker (Lord of illusions, 1995).

Sin embargo el más destacado, y el más inquietante de esta legacía de vigilantes, es relativamente joven (su primera aparición data de 1999) y tiene nombre de músico de jazz: Charlie Parker. En su debut como narrador, la novela Todo lo que muere, John Connolly inicia lo que parecería ser una saga en la que su protagonista se enfrentará a algunos de los criminales más depravados de la literatura policíaca. Pero poco a poco, y conforme nos sumergimos en las aguas oscuras que propone Connolly, el lector, detective contenido, irá descubriendo tintes paranormales en el universo de Charlie Parker, un universo en el que habitan los asesinos seriales, los feminicidios de Ciudad Juárez, extrañas séctas, el fundamentalismo religioso, la pedofilia, e incluso la guerra en Irak. Un universo en el que el mal resplandece por méritos propios y en el que nosotros no somos sino ciegas marionetas. Dueño de una prosa cuidada y un estilo inconfundible, que lo mismo le ha ganado el favor de la crítica como el del público, los libros de Connolly son más que un bestseller, un tratado sobre la presencia del mal en el mundo contemporáneo.

Sí, parecieran decir Harry Angel, Harry D’Amour y Charlie Parker, el mal es algo que hacemos, pero sobretodo es algo que somos.

 

Los detectives mexicanos

En la literatura mexicana, dominada por el costumbrismo, el tema de lo sobrenatural no ha sido abordado con seriedad sino hasta épocas muy recientes. Tenemos a ese grupo de escritores considerados excéntricos y entre los que se encuentra Juan José Arreola, Francisco Tario, Amparo Dávila, e incluso Juan Rulfo. Todos ellos frecuentaron la literatura de imaginación y en al menos una ocasión trataron el tema de lo sobrenatural, pero no es sino hasta épocas muy recientes que nos encontramos con obras en las que aparece la figura del detective enfrentado a lo paranormal.

Ganador del premio nacional de cuento Gilberto Owen en 2009, Fantásmica, del tapatío Carlos Bustos, nos presenta a Bonaduchi Guardiana, teólogo e investigador de fenómenos inexplicables al servicio del Vaticano, encargado de resolver, y a veces de ocultar, aquellos casos donde lo sobrenatural amenaza la estabilidad y el poder de la iglesia. Formado por 27 historias breves, Fantásmica es uno de los mejores libros de terror que se han escrito en México, un caso excepcional en las letras nacionales. 

Durante 2011, año que representa el punto más álgido de la guerra de Felipe Calderón contra el narcotráfico, guerra que contabiliza muchas más veces el número de soldados norteamericanos caídos durante la Guerra del Golfo (y como si nosotros no supiéramos que las casualidades no existen), aparecen: Historias del séptimo sello, de Norma Yamillé Cuellar, y La octava plaga, de Bernardo Esquinca.

En Historias del séptimo sello, Jasminder Chapa, la protagonista, es una reportera principiante que trabaja en un periódico de nota roja en un Monterrey apocalíptico, y que es asignada a un equipo cuya herramienta principal de trabajo es un radio de onda corta que recibe llamadas de auxilio de los muertos. En La octava plaga, encontramos a Casasola, otro periodista, este perteneciente a la nota cultural, y que por azares del destino se ve degradado a la sección de nota roja. Como todo buen detective, Casasola deberá resolver, además de una serie de crímenes de connotación sexual que parecieran haber sido cometidos por una criatura no humana, su vida sentimental y laboral, y tal vez, sin saberlo ni proponérselo, ayude a salvar el mundo.

 

Ahora volvamos a nuestra pregunta inicial: ¿Qué es el mal? Patrick Bateman, protagonista de American Psycho, la novela de Easton Ellils que mencioné al principio de este texto, tiene veintisiete años y una oficina en uno de los edificios más altos de Nueva york, su trabajo es tal que así él no hiciera nada, el dinero seguiría fluyendo a su cuenta. Bateman es bien parecido, atlético, tiene el mejor y más caro guardarropas. Ha sido educado en los mejores colegios del mundo, ha comido en los mejores restaurantes, y ha aspirado la cocaína más cara. No siente empatía por el resto de la gente, a quienes no considera como iguales ni como semejantes. No es un demonio, ni un ser sobrenatural. Es el superhombre que anticipó Nietszche. Un monstruo que resume las más altas aspiraciones materiales de nuestra sociedad, pero también sus excesos, sus taras, el sin sentido y la violencia. Es tan sólo un hombre de negocios que lee GQ magazine mientras bebe una botella de agua Bling H2O, con valor de treinta euros, y se pregunta ¿Qué es el mal? ¿Algo que uno es, o algo que uno hace? Y la pregunta no es inútil, aunque sea un callejón sin salida. Su respuesta podría dar o quitar sentido al Universo.

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blog composta: experimentos con la verdad. Fantásmica, por el escritor antonio marts

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Permitamos que Bonaduchi Guardiana (teólogo del Vaticano e investigador de fenómenos inexplicables) sea nuestro Virgilio a través de Fantásmica.

 

Fantásmica es el mundo creado por Carlos Bustos (conocido como escritor de variados géneros, principalmente negros, y renombrado editor de Plenilunio, de grato recuerdo), para llevarnos a través de sus letras a lo que inició en sus pesadillas pero que que se encuentra más presente que nunca en su narrativa: apariciones, fenómenos paranormales, máquinas endemoniadas, aparecidos, demonios y algunos tópicos más que uno podría agregar al campo semántico favorito del autor.

Guardiana está al servicio de El Vaticano, y en alrededor de un centenar de páginas nos devela algunos de los secretos mejor guardados durante siglos tras los muros que esconden las bibliotecas secretas de la basílica de San Pedro, así como algunos sótanos desconocidos para el común de los mortales y ubicados en algunas ciudades italianas propiedad de la santa sede.

Pero el secreto más importante que Bonaduchi nos descubre no es nada de lo anterior, sino la buena forma en que Bustos está escribiendo y nos deja en espera de más, ya sea cuento o novela, continuación de estás historias o nuevas.

¿Qué más puede encontrarse en Fantásmica? Cuentos de buena arquitectura, apariciones, retruécanos, vueltas de tuerca, oscuridad y sobre todo un personaje sin poderes sobrenaturales salvo su capacidad de ver lo otro, que a fin de cuentas por momentos parece ser más una carga que una virtud.

En Fantásmica, sí, uno encontrará esos viejos temas, los que brotan cada que hay tormenta y nos quedamos sin energía eléctrica, o cuando asiste a un taller donde se habla de terror; también homenajes a los clásicos del género, Poe sin ir más lejos, James y hasta a El Conde de Montecristo. ¿Qué es entonces lo novedoso? La frescura. Que nuestro personaje, como super héroe de cómic, sufra su poder por su gran responsbilidad.

Fantásmica es breve y se lee rápido, y además es muy probable que logre que más de uno se enamoré de este género, del estilo de Bustos. El libro es fácil de conseguir, se puede encargar en las librerías más conocidas de la ciudad, y si no, comprarse en línea en la página de la editorial Colofón.

Para los amantes de las estadísticas: este libro obtuvo el Premio Nacional de Literatura “Gilberto Owen” 2009 y cuenta con un breve prólogo de Alberto Chimal.

 

Fantásmica
Carlos Bustos
Colofón / Axial, 2011
102 páginasges, and other content

 

Liga al sitio: http://composta.net/experimentos/tag/carlos-bustos/

 

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[Especial] 13 ideas acerca de la literatura de terror en México / Algunas precisiones sobre el terror en México

Literatura de terror en México

Por Rodolfo JM / Iván Farías


 

13 ideas acerca de la literatura de terror mexicana

Rodolfo JM

  1. Si bien es posible distinguir con claridad una estirpe de autores que ha cultivado exclusiva y constantemente la narrativa de terror, sobre todo en países de habla inglesa, también es posible encontrar sus huellas en otras geografías.

  2. En México los escritores se han caracterizado históricamente por su tendencia al costumbrismo, sin embargo existe una constante macabra que se refleja no sólo en la narrativa sino en la poesía e incuso en la pintura.

  3. Tenemos a nuestros escritores “excéntricos”, esa lista que incluye entre otros a Juan José Arreola, Amparo Dávila, Francisco Tario y Guadalupe Dueñas. Todos ellos escribieron al menos un relato que incluye elementos que podrían enmarcarse sin problemas dentro de la narrativa de terror. Pero también lo hicieron Carlos Fuentes, Juan Rulfo, José Emilio Pacheco y Elena Garro, escritores consagrados.

  4. Aura, de Carlos Fuentes, y Pedro Páramo de Juan Rulfo, son el ejemplo perfecto. Aura es una historia de terror sobrenatural, y Comala es un pueblo habitado por fantasmas.

  5. En la literatura nacional hay cierto estigma sobre los mal llamados subgéneros literarios, familia en la que suele incluirse al terror, la ciencia ficción y el policíaco. A los que se acusa de lesa literatura, o en el mejor de los casos, mero entretenimiento.

  6. México es un país con una tradición oral muy rica. De las historias que nos contaron nuestros mayores, historias que a su vez escucharon ellos durante su infancia, y que nosotros seguimos cultivando, la mayoría son “de miedo”. La llorona, los nahuales, el hombre del costal, la mano peluda y las historias de día de muertos, todas forman parte de nuestra educación sentimental. En este contexto, lo natural, a simple vista, sería encontrar un campo fértil para la práctica de la narrativa de terror.

  7. Dice el escritor Bernardo Esquinca, y dice bien, que México es un país cuya historia cuenta con marcados elementos de religiosidad y superstición; un país al que le ha costado mucho trabajo reconciliarse con su pasado, y quizá esto redunde en la poca atención que sus autores han dado a lo sobrenatural.

  8. Aventuro una hipótesis complementaria: La cercanía histórica entre los intelectuales y el Estado, en particular con los gobiernos “de la Revolución”, ha institucionalizado el costumbrismo en las letras nacionales. Un escritor que no se ampara a dicha sombra es un “excéntrico”.

  9. Aunque el ninguneo prevalece, los autores nacidos en México a partir de 1960 han comenzado a revertir esta situación. Se trata de autores que escucharon las historias de los abuelos, que han leído a los clásicos universales e hispanoamericanos, pero que también crecieron con un televisor en casa y que han visto al menos una película de monstruos gigantes. Para ellos la cultura pop es parte vital de su ecosistema.

  10. A propósito, los monstruos más famosos (el vampiro, el hombre lobo, el zombi –el monstruo moderno por excelencia) han sido asimilados por la cultura popular, y si bien todavía protagonizan relatos de terror no siempre es el caso. No es raro encontrarlos en comedias y parodias de todo tipo.

  11. Es importante reiterarlo: la literatura de terror no descansa necesariamente en los monstruos, aunque estos sean un elemento importante; tampoco depende del extrañamiento ante lo sobrenatural, o lo cósmico. El miedo quizá sea la emoción humana más básica, el miedo a lo desconocido, a la enfermedad, a la oscuridad y al dolor. Algunos de los mejores textos de terror que se escriben en la actualidad son los que exploran estos miedos.

  12. La literatura de terror que se está escribiendo en México hoy día goza de buena salud. Aún es poca, pero es lo suficientemente variada y original para demostrar que no se trata de ninguna moda ni de una adaptación de lo que se hace en otros países.

  13. Algunos de los libros mexicanos contemporáneos que me parece reflejan mejor lo dicho son: La ruta del hielo y de la sal (José Luis Zárate), Los niños de paja, Demonia (Bernardo Esquinca), Fantásmica (Carlos Bustos), Olfato (Andrés Acosta), El mecanismo del miedo (Norma Lazo), El diablo me obligó (FG Haghenbeck), El libro de las pasiones (Mario González Suárez), La noche caníbal (Luis Jorge Boone), De oscuro latir, Entonces las bestias (Federico Vite), 7 esqueletos decapitados (Antonio Malpica), El abismo: asomos al terror hecho en México (Rodolfo JM).

Foto Pablo Melgoza Navarro

Foto Pablo Melgoza Navarro

  

Algunas precisiones sobre el terror en México

Iván Farías

Durante las pasadas “Jornadas de Astronautas y Detectives” acontecidas en San Luis Potosí en el marco del Festival de las Letras 2012, Rodolfo JM y quien esto escribe, llevamos a cabo una mesa sobre la literatura de terror que se produce en nuestro país. Para no repetir ideas y desarrollar algunas otras que creo importantes (y que fueron tergiversadas en la nota de La Jornada del sábado 12 de mayo) es que escribo este texto complemento al de mi colega y amigo Rodolfo.

La literatura de terror es un producto anglosajón en sus orígenes. La razón es muy simple. Pese a que muchas culturas tienen leyendas que hablan sobres seres sobrenaturales, espectros y monstruos, es decir, sobre la incursión de lo irracional en lo racional; sólo una cultura que se presume moderna y basada en la ciencia puede provocarle miedo la infiltración de la tradición mágica en su entorno. Para ahondar más sobre esto recomiendo leer Vudú, magia y brujería, del antropólogo Douchan Gersi.

Un ejemplo paradigmático es Drácula. La incursión de un personaje venido de un sitio donde la brujería, los relatos de fantasmas chupasangres y dictadores sanguinarios son cosa común a un entorno supuestamente científico, donde reina la democracia y las leyes, les produce un espasmo a los ingleses. Esto se incrementa cuando nos enteramos que este ente le habla a los más bajos instintos del ser humano: a la libido de las señoritas y el deseo de poder de los lacayos.

El relato terrorífico en un principio conlleva este enfrentamiento. Luego fue cambiando, pero mucho de él sigue vigente. El miedo consiste en subvertir las reglas. En nuestros países latinoamericanos y en especial en la realidad mexicana, el escribir sobre terror no fue una necesidad debido a que las leyendas y relatos de aparecidos paleaban esto. Además de que, escribir sobre dichos temas bajo el realismo imperante, implicaba el ninguneo o el ostracismo.

Los norteamericanos fueron los primeros que adaptaron a su realidad entes como los vampiros, los zombis y ofrecieron otros como el serial killer y los monstruos lovecranianos. Ellos, junto a los ingleses, han brindado nueva vida cada tanto tiempo al terror.

La literatura de terror en nuestro país tiene pocos años, pero muchos precursores. Hubo algunos cuentos, algunos personajes, pero no es hasta hace unas tres décadas que surgen los primeros autores que gracias a la televisión, las ediciones de Roca en español y a que el canon literario se ha relajado que muchos han salido del closet del realismo para narrar lo que en verdad les apasiona. Los escritores estamos viendo que hay una veta inacabable de temas para el género.

Los autores que antologa Rodolfo en el libro El abismo: asomos al terror hecho en México son la punta de lanza, el frente en la batalla de aquellos que se atrevieron a decir: “sí, a mí me gusta y escribo terror”, frente a un aparato burocrático que privilegia el realismo (cualquier cosa que sea y signifique).

A los nombres que propone Rodolfo, sólo agregaría tres: Adrián Díaz Enciso (La Sed), Arturo J. Flores (Cuentos de Hadas para no dormir, Martini para suicidas) y Carlos Camaleón.

Ya quiero leer los libros de la generación que me precede. Si ésta es buena, la siguiente será mejor. Eso es seguro.

 

Nota bene:

Rodolfo JM es miembro del consejo editorial de guardagujas, suplemento literario de este periódico, cuentista y antologador, agradecemos su confianza al enviarnos su texto y el de Iván Farías.

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Invade el Horror letras mexicanas

 

AGENCIA REFORMA / País / 21 Julio 12 (01:38) /Ciudad de México.-

Entre los subgéneros, es el más sub, el de hasta abajo. El más menospreciado.

Es ésa al menos la actitud de la academia hacia la literatura mexicana contemporánea de horror, coinciden autores que la cultivan.

"Ahí donde la novela policiaca ha alcanzado mayoría de edad y la ciencia ficción sigue luchando por ser respetada, el horror sufre el desprecio de académicos y literatos", considera Bernardo Fernández, BEF.

Pero el desdén no desconcierta.

Ricardo Bernal recuerda que, a excepción, tal vez, de la Inglaterra victoriana que dio autores como Stoker, Stevenson o Wilde, el género siempre ha sido visto de forma despectiva.

Habrá que recordar que Lovecraft, una de las máximas figuras dentro del espectro, prácticamente murió inédito.

Rodolfo JM, responsable de la antología de cuentos El abismo, Asomos al terror hecho en México, editada recientemente por SM, advierte que el menosprecio tiene que ver con ciertas aspiraciones del escritor latinoamericano hacia la concepción de una literatura de "compromiso social", lo cual empuja a los subgéneros a los terrenos del entretenimiento.

En realidad, lo que existe es la buena y la mala literatura, aclara Bernardo Esquinca.

Pero, en medio de todo ese escenario, podría decirse que el género goza de cierta salud en México.

Como prueba está la antología de Rodolfo JM, que reúne a autores como Antonio Malpica, Mario González Suárez, Andrés Acosta, Eve Gil y el propio Esquinca, quien advierte: "Podríamos decir que el género en nuestro país es un enfermo en franca mejoría".

Abordado, sobre todo, desde la vertiente del relato de fantasmas y aparecidos, con exponentes como Amparo Dávila, Francisco Tario e incluso Juan Rulfo con Pedro Páramo, el género en México comienza también a permearse del "terror cósmico" que apasionó a Lovecraft, donde aparecen criaturas primigenias o amenazas venidas de otras dimensiones.

La producción suele destacar no por cantidad, sino por calidad, asegura JM.

Menciona, precisamente, a Esquinca, como "punta de lanza", con libros como Los niños de paja y Demonia, que destacan por un horror que, aunque tiene referencias a clásicos como Stephen King y J. G. Ballard, se reconoce en la mexicanidad, lejos del imaginario hollywoodense de vampiros o zombies. En el mismo caso podría enmarcarse Carlos Bustos con Fastásmica.

Otros más revisan la tradición, pero desde perspectivas innovadoras, como José Luis Zárate Herrera, que con La ruta del hielo y la sal recrea el viaje de Drácula a bordo del Deméter, capítulo poco abordado por la literatura universal; lo hace además a partir de una perspectiva homoerótica.

Otros nombres a destacarse son Federico Vite y José Rojo, Pepe Rojo, con un tratamiento del horror sustentado en lo macabro y lo siniestro.

El underground también tiene lugar a partir de exponentes como Mario Cruz, el excéntrico ex guionista de La hora marcada.

El buen momento se refleja en la aparición en Tijuana de El Lobo y El Cordero, colección coordinada por Néstor Robles.

Además, el género asoma cada vez más en librerías.

Cuenta Bernal que desde hace unos años, por lo menos en Gandhi, Péndulo y el FCE, hay una muy nutrida selección de obras, aunque siguen dominando los títulos de sellos españoles, como Valdemar, Alianza o Siruela.

Pero esto trasciende a la red. "Actualmente sucede lo que sucedía hace 80 años en EU, que los autores de géneros publicaban en 'revistuchas' como Black Mask, Weird Tales o Astounding, aunque lo que eran revistas ahora son espacios virtuales: Mortinatos, Penumbria, Químicamente Impuro, El Callejón de la Carne, etcétera…"

¿Pero qué hay del grueso de las editoriales? Habrá que ver, dice Esquinca, si un día deciden explorar el lado oscuro de la literatura.

'Un mundo espantoso'

BEF habla de un mundo espantoso cuando se refiere a la situación de violencia que atraviesa México.

¿Permea el momento actual en el género?

"En un país donde diariamente aparecen decapitados y cadáveres colgados de los puentes, el concepto de lo horroroso necesariamente se tiene que modificar", señala: "El horror ha irrumpido en nuestra cotidianidad del mismo modo que lo que antes llamábamos ciencia ficción se disolvió en nuestro contexto".

Bernardo Esquinca añade: "El papel de la literatura de horror, como bien señaló Stephen King, es inventar terrores para hablar de los miedos reales. La figura del vampiro nació en la Europa medieval como una reacción al miedo de la peste".

Dice que la función de la literatura de terror es hoy la misma: ayudarnos a exorcizar el temor.

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FINAL DE SIRENAS: PREMIO NACIONAL DE NARRATIVA SONORA 2012

D.F. y Jalisco Ganadores en XXII Juegos Trigales del Valle del Yaqui

La responsable de actividades culturales, maestra Ana María García Nevarez fue la conductora del proceso que a su vez fue coordinado en Guadalajara por el maestro Jorge Souza Jauffred, titular de Literatura de la Secretaría de Cultura del Estado de Jalisco.

Las plicas de identificación quedaron bajo resguardo en la Notaría número 64 del licenciado Carlos Serrano Paterson, donde fueron abiertos los sobres indicados por el coordinador de los jurados.

Según dictamen emitido por el Jurado Calificador Integrado por el maestro Jorge Souza Jauffred, Luis Armenta Malpica y Ricardo Solís Pérez, el poemario Versus Avalon” del autor Luis Jorge Boone, quien participó con el seudónimo Michel Levy, radicado en el Distrito Federal reunió sobrados méritos para obtener el primer lugar y los cincuenta mil pesos de premio que ofrece el Instituto Sonorense Cultura. En el género de Narrativa “Gerardo Cornejo”, el ganador fue Carlos Eduardo Bustos Flores, radicado en Zapopan, Jalisco.

Los jurados fueron Francoise Roy, Godofredo Olivares y Mauricio Ramírez. Recibirá también un premio por haber sido dictaminado triunfador con su libro de relatos Final de Sirenas, que participó bajo el seudónimo de Tale, y recibirá un premio la misma cantidad que el ganador en Poesía.

La ceremonia de premiación se tiene considerada tentativamente para el cuatro de diciembre próximo, a las once de la mañana, en el auditorio principal de la Universidad Tecnológica del Sur de Sonora (UTS) organizadora y anfitriona del magno evento que ya es una tradición en Sonora. Participan en el Comité Organizador el Ayuntamiento de Cajeme la propia universidad Tecnológica, el Instituto Tecnológico de Sonora, Biblioteca Pública “Jesús Corral Ruiz”, ITESCA y la Dirección de Culturas Populares e Indígenas de Cajeme.

 

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CEREMONIA DE PREMIACIÓN PREMIO DE NARRATIVA 2012

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Premian a ganadores de los Juegos Trigales

 

 

Por Alma Aguilar

TRIBUNA

En el auditorio principal de la UTS se llevó a cabo la ceremonia de premiación de los Juegos Trigales del Valle del Yaqui Bartolomé Delgado de León premio nacional de poesía y los decimoterceros XIII Juegos Trigales “Gerardo Cornejo” premio nacional de narrativa; evento que se ofreció dentro del marco de los festejos del décimo aniversario de la universidad.

En la categoría de premio de poesía el ganador fue Luis Jorge Boone Villa, quien participó con la obra “Versus Avalon”, bajo el seudónimo de Michel Levy, recibió el reconocimiento del licenciado Ignacio Mondaca, coordinador de literatura del Instituto Sonorense de Cultura.

Asimismo recibió el Premio Nacional de Narrativa, Sonora 2012, la obra “Final de Sirenas”, bajo el seudónimo de Tale, que corresponde a Carlos Eduardo Bustos Flores, quien recibió el premio de manos de Hermenegildo Lagarda Leyva rector de la casa de estudios.

Posterior al premio cada uno de los ganadores leyó un fragmento de sus bellas obras.

Las publicaciones recientes de Bustos Flores son “La antología internacional 32 motivos para no dormir”, tiene el “Premio Círculo Rojo, España. “Ladrones del Crepúsculo Grupo Anaya de Barcelona, España. “Fantásmica”, libro de relatos Editorial Axial, México 2011. “La espina del mal” Editorial Terracota, México 2012.

En el presidium estuvieron los galardonados Luis Jorge Boone Villa (premio nacional de poesía) y Carlos Eduardo Bustos Flores (premio nacional de narrativa); el maestro Vicente Pacheco Castañeda, subdirector de Educación Media y Superior, el ingeniero Hermenegildo Lagarda Leyva, rector de UTS, el profesor Juan Héctor Majulio, Dirección de Acción Cívica, en representación del presidente municipal Rogelio Díaz Brown, Ignacio Mondaca, coordinador de literatura del Instituto Sonorense de Cultura y representante de Poly Coronel Gándara, directora del ISC.

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El ejército realista (Literatura de terror en México)

Por Iván Farías 

Hace algunos años el escritor norteamericano Peter Straub vino a México y al inicio de su ponencia pidió disculpas por desconocer cuáles eran los escritores más representativos del género en nuestro país. Rafael Martínez Lloreda, un escritor, le advirtió que no debía preocuparse pues no existían exponentes.
Para ese momento (1997) tal vez era cierto. Hacer un mapeo de los escritores de terror o que lo cultivaban en México significaba encontrarte a un viejo ermitaño como Mario Cruz y a muchos otros que lo hacían secretamente en su casa sin llegar a publicar nada. La llegada de una nueva generación más enganchada al cine y a las redes sociales ha permitido un relajamiento en el duro canon literario de nuestro país.
No es que el terror no se cultive en nuestro país es que es perseguido y denostado por los colegas escritores que prefieren otros géneros. El realismo, como explica Alberto Chimal, a fin de cuentas es también un género. Las razones de esto pueden ser diversas. Norma Lazo, narradora, autora del libro “El mecanismo del miedo” nos dice que “…en Latinoamérica somos muy pretenciosos. Hay un desprecio hacia el género. Todos quieren hacer ‘grandes cosas’, ser artistas, hablar de los problemas más ‘profundos’ del ser humano. No se dan cuenta de las virtudes del género para fabular profundizar. Los cineastas quieren ser Bergman o Tarkovsky. Los escritores quieren ser Mussil o Flaubert. Como si hacer género te excluyera de un gold team. Yo nunca he sentido esos complejos.”
Bernardo Esquinca, uno de los escritores más celebrados por sus libros “Demonia” y “Los niños de paja” explica que: “El terror es denostado en nuestro país por parte de la academia, los críticos y los escritores más solemnes y pretenciosos, que lo desconocen y no saben de qué se trata.” Rodolfo JM, narrador y antologador de dos interesantes compilaciones de cuentos de género negro “negras intenciones” y de terror “El abismo”, tiene una teoría similar: “En México, por ejemplo, los intelectuales tienen una historia muy cercana al poder del Estado, sobretodo al de los gobiernos ‘de la revolución’. En ese contexto se ha institucionalizado el ‘realismo’. Un escritor que no se apega esos esquemas es calificado de excéntrico, en un sentido peyorativo. Aunque lo cierto es que de unos años a la fecha ese molde se está rompiendo.”
A pesar de estos prejuicios el terror ha ido tomando un lugar dentro de la literatura mexicana. Si Straub viniera de nuevo, tendríamos varios nombres que mencionarle y libros para que se llevara. Entre ellos estaría Carlos Bustos, quien vive en Guadalajara, Jalisco y tiene en su haber el Premio Nacional de Literatura “Gilberto Owen” del 2009. Ha publicado en una decena de antologías y “Fantásmica” una novela hecha de cuentos. Dónde un padre que puede ver muertos, es reclutado por el vaticano para desentrañar misterios. “Fantásmica” retoma el cuento fantástico latinoamericano y lo mezcla con el terror pulp norteamericano. La mezcla es increíble.
Norma Lazo es una escritora que ha cultivado el género de muchas formas, ya sea haciendo, guiones, ensayos y artículos sobre él o dándole cabida en los diferentes espacios que ha tenido. “El horror en el cine y en la literatura” es un ensayo dónde Lazo expone los diferentes tipos de miedo que existen y dónde mezcla su propia experiencia con posiciones filosóficas y piscológicas. “El mecanismo del miedo” es a su vez, un ejercicio de llevar los preceptos de “El horror…” a la narrativa. La niña personaje, María José, alter ego de Lazo, descubrirá el miedo y la literatura al mismo tiempo una vez que debe irse a vivir a la casa de la abuela.
Bernardo Esquinca es todo un caso extraño ya que es un escritor dedicado exclusivamente a los subgéneros y que goza de respeto dentro de la literatura. Esquinca abreva de Stephen King y JG Ballard para crear cuentos acordes a nuestra identidad. “Los niños de paja” y “Demonia” no necesitan de recurrir a la Llorona para descubrirse nacionales. La novelle contenida en “Demonia” y que da título al libro es un recorrido por los recuerdos de unos estudiantes católicos que presencian una posesión demoniaca. Sus cuentos perturban, crean expectación y se afincan mucho en las imágenes cinematográficas.
Nestor Robles, tapatío pero afincado en Tijuana desde hace años, es cineasta y se encargó de compilar una serie de relatos de terror en cuatro tomos con escritores cercanos a Baja California. El resultado fue “Cuadernos de la sangre”, que se pueden leer vía PDF en su sitio de internet o comprar por correo en el mismo lugar. “Cuadernos de la sangre” es un recorrido variopinto de muchos escritores que se nutren más del cine que de la literatura. Que no tienen complejos y que abordan temas que otros solo soslayan.
Arturo J. Flores es periodista, narrador y fan del metal. Arturo tiene tres libros de cuentos que abordan de diferentes maneras los temas clásicos del género. “Cuentos de hadas para no dormir” tuerce los personajes idílicos y les da nueva vida. Santa Claus es degollado, un sueño sueña una vida aburrida. “Martini para suicidas” es un recorrido a ritmo de metal por vampiros que son obligados a suicidarse, sodomitas que torturan ángeles y demás seres provenientes de la oscuridad. “Como una sombra vil” conserva el tono oscuro pero lo mezcla con la melancolía.
Pepe Rojo es uno de esos escritores que si hubiera sido norteamericano sería una leyenda. Ha sido el creador de los Minibuks, de la revista SUB y de la editorial Pellejo. “I nte rrupciones” recopila algunos de sus cuentos que mezclan a partes iguales su gusto por la filosofía (Zizek), la ciencia ficción y su muy particular humor.
Para tener un panorama aproximado de lo que sucede en el género dentro del país es necesario acercarse a la antología realizada por Rodolfo JM “El abismo”, donde reúne a 18 escritores emparentados con el terror o que están de lleno en él. Los cuentos, como toda antología, varían en calidad. Sin embargo destacan los relatos de Federico Vite, Esquinca, Villegas, Rojo, Haghenbeck, Acosta y Alvahuante.
El boom del terror en los ochentas se dio gracias la política neoliberal y militarista de Ronald Reagan. El género, lamentablemente, siempre está ligado a momentos álgidos dentro de los países. Para aceptar el miedo debemos sublimarlo, por eso en este momento de nuestro país es el propicio para que surjan nuevas voces. Ya las hay y vendrán más.

EL LIBRO QUE RESUCITABA A LOS MUERTOS

Mi nueva novela estará disponible, a partir del 09 de septiembre, en todas las librerías, incluyendo Samborns, Liverpool y los sitios de iTunes y Amazon.

Alain Poel es un estudiante señalado por la comunidad escolar como "incompatible". Al carecer de amigos, Alain siente una irremediable atracción por los libros. El solitario joven casi no tiene comunicación con sus padres y debe arreglárselas como puede en un ambiente escolar hostil, hasta que conoce al excéntrico bibliotecario de su escuela, quien lo guiará a través de un mundo de manuscritos enigmáticos y prohibidos. Allí, Poel descubrirá por accidente el ejemplar más oscuro de todos: el libro que será utilizado para resucitar a los muertos en el Juicio Final.

 

 

FESTIN DE MUERTOS: antologia zombi


Dieciocho historias de zombis que van más allá del horror. Dieciocho cuentos que exploran los mecanismos del miedo y nos invitan a adentrarnos en los territorios de la noche.

Festín de muertos es una antología de relatos mexicanos de zombis coordinada por Raquel Castro y Rafael Villegas, y publicada por Editorial Océano en su colección Lado Oscuro.

EL APOCALIPSIS LLAMA A LA PUERTA, cuentos

Con una narración concisa pero no por ello carente de detalles, Bustos habla del fin de los tiempos y no sólo de eso, sino también de otros horrores: de espectros, magia desconocida, organizaciones secretas, seres de otras dimensiones y lo más temible: la soledad absoluta, que acaba por convertir todo lo que se puede desear en un inicio por su opuesto.

El Apocalipsis llama a la puerta es publicado por la Editorial Paraíso Perdido en su colección Instantánea.

NOVEDADES

FANTÁSMICA

libro de relatos de horror, se hizo merecedor al Premio Internacional de Cuento "Gilberto Owen" 2009. El jurado estuvo compuesto por los escritores Geney Beltrán, Norma Lazo y Eduardo Antonio Parra.

En la sección Noticias encontráras la información completa.

A LA VENTA:

FANTÁSMICA, publicado por Axial Ediciones, del Grupo Colofón, ya se puede encontrar en todas las librerías del país.

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Ladrones del Crepusculo, novela juvenil

Acaba de ser lanzada al mercado español, mi nueva novela titulada LADRONES DEL CREPÚSCULO, editada por Grupo Anaya en su colección Espacio Abierto. Para más información pueden visitar el sitio web: www.anayainfantilyjuvenil.com , allí encontrarán la reseña de mi libro y el proyecto de lectura para escuelas y maestros, descargable de manera gratuita en PDF.

Nueva Antologia de Cuentos de Horror

32 MOTIVOS PARA NO DORMIR

Esta antología fue publicada por la editorial Círculo Rojo de Almería, España.

Mi cuento, EL HOMBRE MALO, fue seleccionado de entre 900 trabajos.

En la sección NOTICIAS encontrarás toda la información.

Nueva Antologia de Cuentos Historicos

JALISCO 1810-1910.

ANECDOTARIO DEL PASADO

DESDE EL PRESENTE.

Once escritores jaliscienses contemporáneos recrean anécdotas interesantes, curiosas, célebres o inusitadas en Jalisco durante la primera centuria que media entre la independencia y la revolución. Participo con un cuento titulado LA VUELTA AL CINE EN 46 FOTOGRAMAS, sobre la llegada del cine a Guadalajara. El libro fue publicado  por la editorial de la U de G como parte de los festejos del Bicentenario y presentado dentro de la FIL 2010.

Novela Juvenil

Visita la sección NOTICIAS:

Ya está a la venta mi nueva Novela

Juvenil, El Ilusionista y el Ojo del

Unicornio, publicado en Editorial Progreso.

En la sección NOVELAS encontrarás

un fragmento del Primer Capítulo.

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